Este viernes, el papa León XIV pisó suelo francés tras aterrizar en el aeropuerto de Orly, dando inicio a una agenda oficial de cuatro días que lo llevará a la Unesco, al santuario de Lourdes y a la ciudad de Metz.
A pie de escalerilla, el Sumo Pontífice fue recibido por una comitiva liderada por el mandatario galo, Emmanuel Macron, con quien sostendría un diálogo inicial en el salón VIP del terminal aéreo luego de los honores protocolarios correspondientes a un jefe de Estado.
Mientras los campanarios de los templos religiosos resonaban en todo el territorio nacional, un grupo de infantes entonaba el nombre del líder católico portando el lema oficial del recorrido: "Para que el mundo tenga vida".
Este primer desplazamiento de León XIV a la nación gala ha generado gran expectativa, destacándose dos magnas concentraciones: el encuentro juvenil de este viernes en el Estadio de Francia, previsto para congregar a 80.000 asistentes, y la eucaristía sabatina en la plaza de la Concordia, que cuenta con más de 600.000 fieles inscritos para abarrotar los Campos Elíseos y vías aledañas.
El periplo responde al interés del pontífice por destacar el aumento vocacional registrado en el país. El hecho ocurre casi tres años después de la visita que su predecesor, Francisco I, realizó a Marsella para participar en unas jornadas enfocadas en la región mediterránea.
"Voy a Marsella, no a Francia", aseveró en su momento Francisco, marcando distancia con la iglesia local, una reserva que León XIV parece no compartir respecto a uno de los Estados más laicos del mundo.
Pese a esto, continúan abiertos ciertos temas sensibles, tales como los casos de pederastia clerical o la expansión de la legislación sobre la eutanasia en suelo francés.
León XIV buscó imprimirle a su paso por Francia un carácter tanto internacional como popular, este último similar al que protagonizó en junio pasado durante su estancia en España.
Agenda recargada en la capital francesa
Tras la reunión inicial y el discurso conjunto con Macron en el Palacio del Elíseo, el obispo de Roma dialogará con representantes de la sociedad civil y posteriormente visitará las instalaciones de la Unesco, organismo de las Naciones Unidas con base en París.
El primer baño de multitudes se dará cuando el pontífice recorra en el papamóvil la distancia entre la iglesia de Notre Dame de Champs y la catedral de Notre Dame, donde presidirá una ceremonia litúrgica junto a obispos, presbíteros y diáconos.
Finalizado dicho acto, se trasladará al Estadio de Francia, ubicado en la periferia parisina de Saint-Denis, para encontrarse con la multitud de jóvenes.
La jornada del sábado arrancará con una faceta de carácter social mediante la visita a un centro de acogida para migrantes y refugiados en París. Después, tras un evento religioso, presidirá la masiva misa en el corazón de la capital con la cual concluirá su estancia parisina.
Parada en Lourdes y mensaje en Metz
En horas de la tarde, el jerarca católico viajará al santuario mariano de Lourdes, situado en el suroeste del país y considerado uno de los centros de peregrinación cristiana más relevantes. Allí repetirá los pasos de Juan Pablo II y Benedicto XVI en este punto donde la Iglesia ha validado 72 milagros.
Para el domingo se programó una reunión con el episcopado nacional y una misa en el mismo santuario. En esa localidad también sostendrá un encuentro privado con siete personas afectadas por abusos sexuales cometidos por miembros de la Iglesia en Francia.
La agenda del lunes adquirirá un matiz europeísta en Metz, cuna de Robert Schuman —impulsor de la integración europea, devoto católico y en proceso de beatificación—.
Por su parte, Macron asistirá al discurso que ofrecerá el Papa, al cual el Elíseo convocó a los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea (los 27), aunque el mandatario francés no participará en las celebraciones litúrgicas.
Una eucaristía en la catedral local y un espacio de diálogo interreligioso pondrán fin a las actividades papales en territorio francés, previniendo su retorno a Roma en horas de la noche.










